Archivpost  Publicaciones ACAL  Formación ACAL  Carro de la compra

Sábado, 14 Marzo 2015 00:00

Las fotos online de tu hijo las usan otros para su negocio

Valora este artículo
(0 votos)
Valen 15,95 euros y cualquiera puede comprarlas. Son tazas de desayuno con fotografías de niños y hasta bebés. Pero no se trata de modelos o actores infantiles. Se trata de fotos capturadas de Internet. Y venderlas es perfectamente legal. Dimitri Tokmetzis (Utrecht, 1975), periodista, y Yuri Veerman (Ámsterdam, 1982) es el dúo responsable de esta estrambótica tienda, Koppie Koppie. En realidad su idea no es vender tazas, sino invitar a reflexionar sobre cómo al subir fotos personales a la red podemos estar permitiendo su uso comercial, probablemente sin saberlo. Ellos afirman que al hacer una cuenta de Flickr, por ejemplo, se acepta una licencia Creative Commons para que esas fotos sean reutilizadas con fines comerciales. “No es solo una tienda, sino una campaña de concienciación. Aceptamos términos y condiciones de un sistema muy complejo que no comprendemos y del que deberíamos ser conscientes”, afirma Veerman. Sin embargo, el director de Flickr, Bernardo Hernández, explica que el funcionamiento no ese. "Todas las fotografías que se suben a sus cuentas son privadas, por defecto". "Para que se puedan usar de forma comercial", resalta, "el usuario tiene que dar su permiso expreso, cambiando el tipo de licencia a Creative Commons".  Y no es fácil hacerlo, hay que desplegar expresamente las pestañas en las que se encuentran las otras opciones de licencias diferentes a la privada, la establecida por defecto. Por lo tanto, las fotos obtenidas por Koppie Koppie habrían recibido la autorización para su uso comercial de quien las colgó en la red. "En los 10 años que llevamos funcionando", prosigue Hernández, "nunca nadie ha modificado sin darse cuenta esta licencia para que sean las fotos usadas sin su consentimiento".
 Tokmetzis y Veerman se sienten funambulistas en el alambre. “Un padre nos dijo: ‘Entiendo vuestra iniciativa, pero podrías haberlo hecho con imágenes de adultos, y no de niños. Claro que si lo hubiéramos hecho así, tú y yo no estaríamos teniendo esta conversación ahora”, afirma Veerman. Los dos creadores de Koppie Koppie admiten estar usando conscientemente la voracidad de los medios por el morbo para lanzar su mensaje. “Aunque nos ha sorprendido mucho el éxito del proyecto. No esperábamos despertar tanto interés”, admite Tokmetzis.
La idea de Koppie Koppie forma parte de un proyecto más amplio llamado Iedereen Spion, una campaña de publicidad holandesa para concienciar sobre la necesidad de defender la privacidad en el mundo digital. “El proyecto consiste en conectar profesionales de campos diversos para ver si surge la magia y se les ocurre alguna idea para una campaña”, detalla Veerman. “A nosotros solo nos llevó una media hora conseguir la nuestra”, comenta, riendo, Tokmetzis. Toda la información de este proyecto se puede encontrar en la página web de Koppie Koppie, además de un artículo (que está en holandés) escrito por Tokmetzis para el diario digital De Correspondent sobre la iniciativa.
Koppie Koppie es solo una muestra de los enormes problemas que existen con la protección de la privacidad en Internet y el uso comercial de lo que se vuelca en la red. Estos emprendedores no aportan ideas que ayuden a buscar alguna solución: “Pero es el primer paso", afirma Tokmetzis. "Y persigue que se exija que las compañías sean honestas y dejen de utilizar la información personal para ganar dinero. Lo que hay detrás de esa comercialización de los datos privados es que su es el precio que se paga por acceder a contenidos gratuitos en la red", asevera. Este periodista denuncia que los datos personales que el internauta acepta compartir para su explotación comercial, son en algunas ocasiones subastados a compañías como aseguradoras que luego los emplean para evaluar cuánto deben de cobrarle a un cliente por su póliza en función de lo que saben de él gracias a estas compras.
Preguntados por las soluciones, estos creadores ven básicamente tres vías: medir mucho qué información se sube a la red, renunciar a ciertos servicios o pagar por ellos. “A Facebook le cuesta unos dos euros al año cada usuario. Simplemente pagando dos euros podrías evitar que Facebook te monitorice para que le compense dar el servicio”, afirma Tokmetzis.
En España, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) recomienda extremar la precaución cuando se trata de compartir imágenes de menores: "Si los progenitores no van repartiendo fotografías de su hijo por la calle, incluyendo además su nombre u otros datos, no parece lógico que lo hagan en una plataforma de Internet. Hay que destacar además que los padres tienen la especial responsabilidad de proteger el derecho a la protección de datos de sus hijos", señala un portavoz de esta agencia.
Pero puede que a Koppie Koppie le quede poco tiempo de vida. “Ahora que hemos conseguido captar el interés de relevantes medios de comunicación, la cerraremos pronto”, asegura Veerman. La tarea para la que se creó ha cumplido ya su función, y, por supuesto, si unos padres solicitan la retirada de una taza con la cara de su hijo, la borramos de la web. Pero estos emprendedores recuerdan que se trata de una tienda real (aunque los beneficios irán para beneficencia) y que, por el momento, todavía se pueden comprar estas tazas.
 
Por ÁNGEL LUIS SUCASAS
 
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2015/03/06/actualidad/1425663467_234862.html
Submit to DeliciousSubmit to DiggSubmit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí