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La mayoría de nosotros hemos terminado ya oficialmente de estudiar nuestro Grado en Información y Documentación. Otros están en camino de ello. Sin embargo, nos consta que con el título en mano o aún esperándolo, siempre nos asalta la misma pregunta: ¿y ahora, qué?

Es por esta razón que con vistas a solucionar vuestras dudas, hemos decidido dedicarle un artículo a los diferentes másteres españoles que ofrecen una buena salida en el ámbito de la Información y Documentación.

En el momento en que uno se enfrenta a la decisión de matricularse en un máster, lo fundamental es diferenciar entre propio u oficial. Pero, ¿todos conocéis las diferencias entre uno y otro?

Una de las características de estos últimos es, por ejemplo, que dan acceso a los estudios de doctorado, mientras que los títulos propios no. Además, los másteres oficiales están homologados por la Agencia Nacional de Evaluación (ANECA), que depende del  Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Esta agencia permite la verificación del máster en los países miembros del Espacio Europeo de Educación Superior, quedando reconocidos en todo el territorio de la Unión Europea. Sin embargo, los títulos propios son otra historia...

Entre los másteres oficiales relacionados con la Información y Documentación, hay que destacar:

> Máster en Sistemas de Información Digital. Se imparte en la Facultad de Traducción y Documentación en la Universidad de Salamanca (USAL), de larga trayectoria y siendo pionero en su campo. Está en directa relación con los estudios de Información y Documentación, dando paso a la especialización en creación, gestión y mantenimiento de contenidos digitales. En un momento en el que el papel y las palabras se han convertido irremediablemente en bits y bytes, no cabe duda de que el mercado laboral demanda encarecidamente especialistas en su tratamiento.

> Máster en Evaluación y Gestión del Patrimonio Cultural. Se imparte también en Salamanca, pero en la Facultad de Geografía e Historia. Según un reciente ranking realizado por el diario “El Mundo”, este máster se encuentra en el top five de los mejores estudios formativos de gestión cultural. Entre las asignaturas ofertadas, encontramos únicamente una asignatura dedicada a la Información y Documentación, “Patrimonio Bibliográfico y Documental”. Sin embargo, destaca su Prácticum, de 300 horas, y una amplísima horquilla de archivos y bibliotecas en que desarrollarlas, desde el Archivo Nacional hasta la Biblioteca de Palacio Real. Si queréis encaminar vuestro futuro a la gestión de la Cultura, ésta puede ser una buena opción.

> Máster en Patrimonio textual y Humanidades digitales. Impartido en la Facultad de Filología, también en la USAL, impulsado por el Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas (IEMYR). Este máster, de reciente creación, persigue el estudio de textos de distintas lenguas, desde diferentes puntos de vista. Para ello, según su plan de estudios, se utilizan herramientas de trabajo provenientes de la paleografía, la codicología, la diplomática, la epigrafía, la lexicografía histórica, la documentación, la ecdótica, así como herramientas de producción, tratamiento y difusión digital, destrezas en lenguas históricas y otros elementos de carácter instrumental y auxiliar.

> Máster en Archivos, Gestión de documentos y continuidad digital. Ofertado por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Se centra en la continuidad digital, fundamental para las empresas u otras organizaciones de diversa índole. Posee competencias acerca de los documentos en el entorno digital. Tiene la peculiaridad de que es semipresencial. ¿Necesitáis compatibilizar vuestros estudios y vuestro trabajo? Pues con éste máster podéis hacerlo.

> Máster en Archivística. También impartido en la UC3M. Tiene dos opciones: presencial o semipresencial. Además, ha sido elegido como uno de los mejores en su especialidad en el ranking realizado por el diario “El Mundo” que hemos mencionado más arriba. Forma especialistas en profundidad en diferentes aspectos de la gestión de documentos y administración de sistemas de archivos.

Animamos a nuestros lectores a que cuenten sus experiencias sobre los másteres que hayan realizado para así poder tener puntos de vista diferentes para todos. Además, somos conscientes de que alguno se nos ha pasado por alto, así que venga, animaos, y sentíos libres de compartir vuestras experiencias con todos los lectores de Archivpost.

 

Beatriz Mimosa y Carlos Díaz Redondo

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Bien podría decirse que la restauración de un libro se asemeja a una intervención quirúrgica en toda regla. Tenemos al paciente, centenario, maltratado, hecho polvo, que por lo general llega a la sala de operaciones herido de muerte. Y tenemos al restaurador convertido en cirujano, cuyas hábiles manos son capaces de devolver al libro su salud, paliando hasta el más terrible mal que imaginemos.

Son tantos y tan variados los factores degradantes por los que se ven afectados los materiales librarios, que el mal uso de los mismos y el inevitable paso del tiempo traen todo tipo de consecuencias para estos pacientes de celulosa: friabilidad por acidez del papel, humedades, roturas y desgarros, daños por factor biótico, pérdidas de soporte, rotura de cabezadas, etc.

¿Alguna vez os habéis preguntado cómo se enfrenta un restaurador a estas complejas problemáticas? Pues como no hay forma de comunicación más poderosa que la imagen, aquí os dejamos un estupendo recurso en forma de vídeo en el que se detalla, paso a paso, el laborioso proceso de restauración de un libro sobre instrumental quirúrgico datado en 1782 y afectado por toda clase de males. Se trata del "Instrumentarium chirurgicum militare austriacum", perteneciente a los fondos de la Universidad de Cádiz. Podéis acceder a él en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=Z7Jxo6r2S0g

 

Carlos Díaz Redondo

 

 

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No es la primera vez que desde ArchivPost os hablamos del archivo personal de Gabriel García Márquez, recientemente adquirido por la Universidad de Texas. Sin ir más lejos, ya el pasado enero de este año, un servidor os comentaba la noticia (http://www.acal.es/index.php/archivpost-actualidad/item/1569-sobre-la-compra-del-archivo-personal-de-gabriel-garcia-marquez-et-al). También mi compañera Beatriz Pena os habló de este asunto al revelarse que la compra había alcanzado la cifra de 2,2 millones de dólares (http://www.acal.es/index.php/archivpost-actualidad/item/1670-el-archivo-personal-de-garcia-marquez-noticia-de-nuevo-al-revelarse-el-precio-de-su-compra).

Pues bien, por aquel entonces, yo creo que todos nos preguntábamos qué estábamos haciendo mal desde nuestra perspectiva profesional para que este tipo de fondos se escapasen de nuestro control, terminando depositados en instituciones donde no suelen recibir tratamiento archivístico.

He aquí que han pasado siete meses desde entonces y, aunque seguimos buscando respuesta a tal pregunta, el archivo de Gabriel García Márquez continúa dando que hablar. La mejor prueba de ello es el recurso que hoy os traemos.

Se trata de un interesante debate celebrado hace unas semanas en el marco de la Feria del Libro de Bogotá. En él, dos especialistas del The Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin, Gabriela Polit y José Montelongo, comentan la adquisición de este archivo personal. Podéis acceder al recurso en: https://www.youtube.com/watch?v=1vGtTlrFV_Q

 

 

Carlos Díaz Redondo

 

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El pasado mes de febrero, desde nuestra sección “A Fondo”, os hablaba de la importancia de los archivos nobiliarios para la Historiografía española. Hoy, quisiera dar un paso más y os traigo un recurso para conocer uno de los archivos personales nobiliarios, a mi juicio, más curiosos del panorama por la enorme relevancia de su productor. Se trata del archivo del XVII marqués de Cerralbo, propiedad hoy en día del Museo que lleva su nombre.

Para comprender este archivo, es necesario acercarse primero a la figura de don Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), XVII marqués de Cerralbo y X conde de Alcudia, marqués de Campo Fuerte y de Almarza, conde de Villalobos, de Foncalada y del Sacro Romano Imperio, dos veces Grande de España.

Diputado por Salamanca en 1872, Senador vitalicio, no sería su carrera política por aquello que se le recordase. Verdadero arqueólogo incansable, amante del arte y del coleccionismo por encima de todas las cosas, fue Académico de Número de la Real Academia de la Lengua y de la de Historia. Carlista empecinado, ejerció como Delegado en España de Carlos VII y como Presidente de la Junta Central Carlista. En el momento de su muerte, en 1922, decidió legar al Estado español su palacio y las inmensas colecciones de arte que contenía. Y entre las colecciones, que conforman el excepcional Museo Cerralbo, su archivo personal.

Si queréis saber más acerca de los fondos documentales que componen la memoria de uno de los arqueólogos, historiadores y filántropos más importantes de este país, podéis echar un ojo al siguiente artículo de Guadalupe Moreno, publicado por el boletín de ANABAD en 1998. En él, se realiza una propuesta de clasificación para el archivo personal del marqués que permite observar con claridad la facilidad con la que puede resolverse la organización de este tipo de fondos documentales. ¿Cuánto hemos cambiado en casi 20 años? ¿Creéis que hoy en día seguiríamos esta misma propuesta de clasificación?

MORENO LÓPEZ, Guadalupe. El archivo de Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, en el Museo Cerralbo: Propuesta de clasificación. En: Boletín de la ANABAD, 1998, 48 (1), pp. 207-230. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/51095.pdf

 

Carlos Díaz Redondo

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La pasada semana, los Archivos Reales de Reino Unido anunciaron la puesta en marcha de una iniciativa dirigida a digitalizar los más de 350.000 documentos que conforman el archivo personal de una de las figuras más representativas de la monarquía anglosajona.

Apodado el Granjero por su carácter cercano y poco altivo, Jorge III fue hijo de los príncipes Federico Luis de Gales (1707-1751) y Augusta de Sojonia-Gotha-Altenburgo (1719-1772). Nació en Londres, en 1738, siendo el tercer vástago de la Casa de los Hannover que se sentaba en el trono inglés, si bien el primero que lo hacía habiéndose molestado en aprender la lengua de sus súbditos. Rey de Gran Bretaña e Irlanda, príncipe de Verden, duque de Brunswick-Lüneburg y de Bremen, con la conversión en reino del Electorado de Hannover se alzaría en 1814 con una segunda corona. En 1761, contrajo matrimonio con la princesa alemana Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, con quién tuvo la friolera de 15 hijos.

Bajo su reinado, repleto de luces y sombras, Gran Bretaña e Irlanda se vieron anexionadas en el llamado nuevo Reino Unido. Convertidos sus dominios en una verdadera potencia, su pueblo habría de ver sin embargo cómo se perdían las colonias británicas que fueron la simiente de los Estados Unidos.

Sus últimos años estuvieron marcados por una serie de severos desequilibrios mentales resultado, dicen, de una maldición que perseguía a la real familia. Con el paso del tiempo, esa maldición tomó nombre. Se trataba de una enfermedad sanguínea congénita del grupo de las porfirias, que había minado ya la salud física y mental de numerosos miembros de la casa. Jorge III falleció en el castillo de Windsor, en 1820, dejando tras sí 60 largos años de reinado.

Ahora, casi dos siglos después de su fallecimiento, su archivo personal verá por fin la luz. La primera en observar este tesoro documental ha sido la propia reina Isabel II, quien se ha reconocido perpleja por la riqueza del archivo de su antepasado. Entre los cientos de documentos que van a digitalizarse se encuentra, por ejemplo, un pequeño libro de poesía, regalo de Fath Ali, Shah de Persia, al monarca. Destacan asimismo las cartas del padre John Jay, fundador de los EE.UU., dirigidas a George Washington, o una curiosa misiva remitida al rey por un espía al servicio de la Corona apodado Aristarchus.

La digitalización de este enorme fondo documental supone un excelente auxilio para la comunidad científica interesada en el desarrollo de la época georgiana, especialmente teniendo en cuenta que fue durante este periodo cuando tuvieron lugar acontecimientos tan relevantes para la Historia como la Guerra de la Independencia de los EE.UU. o las Guerras Napoleónicas.

 

Carlos Díaz Redondo

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La Nobleza, entendida como grupo social, ha sido durante siglos uno de los principales motores de la vida administrativa, jurisdiccional, palatina y eclesiástica del país. Este hecho convierte aquellos archivos generados en torno a las Casas nobles españolas y a sus principales representantes en una rica amalgama de fuentes documentales. Por tal razón, sus archivos se revelan como imprescindibles para el estudio de todas aquellas dimensiones en las que la Nobleza se ha visto involucrada a lo largo de la Historia.

En el presente artículo, en primer lugar, analizamos brevemente la situación de la Nobleza española durante el último siglo. A continuación, definimos los archivos de carácter nobiliario y matizamos una serie de conceptos que van parejos a su estudio. Nos encargamos además de recoger los principales autores que han publicado trabajos en torno al estudio de esta clase de archivos para repasar después las tipologías documentales que se repiten más frecuentemente en su conformación. En último término, realizamos una labor de localización de fondos nobiliarios españoles recurriendo principalmente a herramientas como el Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica, u otros instrumentos de descripción propios de cada centro.

 

Carlos Díaz Redondo

 

 

DÍAZ REDONDO, Carlos. Los archivos nobiliarios españoles: definición, tipologías documentales y localización de fondos [en línea]. En: ArchivPost. Salamanca: Asociación de Archiveros de Castilla y León, 2015. Disponible en: http://www.acal.es/index.php/archivpost-a-fondo/item/1611-los-archivos-nobiliarios-espanoles-definicion-tipologias-documentales-y-localizacion-de-fondos

 

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Ha pasado ya más de un mes desde que la Universidad de Texas anunciase a bombo y platillo que acababa de adquirir el archivo personal del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Sin embargo, a pesar de la relevancia de la noticia -no siempre tenemos ocasión de discutir sobre el archivo de un Premio Nobel-, aún no habíamos encontrado el momento oportuno para hablaros de ello.

El archivo personal de Gabo, fallecido en México en abril de 2014, supone un fondo documental con una carga cultural tan inmensa que, aún acostumbrados a tasar cualquier cosa que se nos ponga por delante, podemos considerarlo de valor incalculable. Para hacernos a la idea de su importancia basta mencionar que contiene el manuscrito original de “Cien años de soledad” con sus últimas correcciones, o una decena de versiones de su mítica obra inacabada. Recordemos, por ejemplo, que su epistolario supone cerca de dos mil cartas rubricadas por personalidades de la altura de Julio Cortázar, Carlos Fuentes o Milan Kundera. Ahora, todos esos documentos, tras un proceso privado de compra que ha levantado algunas ampollas en Colombia y México, quedarán custodiados en el Centro Harry Ransom de la Universidad de Texas, haciendo compañía a los fondos de James Joyce, Ernest Hemingway, William Faulkner o Jorge Luis Borges, entre otros.

Hasta aquí todo perfecto. Claro. Lo verdaderamente importante, por encima de todo, es que estos archivos se conserven, que no se dispersen, que queden para escribir con ellos la Historia de sus dueños y de las sociedades en las que vivieron. Pero de repente me asalta una pregunta. ¿De veras a ninguna autoridad en materia de archivos, tanto en Colombia como en México, se le ocurrió la idea de comprar el archivo de este genio? Pero, ¿cómo se han dejado escapar un tesoro así?

Bueno, en España tampoco es que estemos como para hablar muy alto… No está de más recordar otra noticia. Hace poco más de un mes, fue la escritora y periodista Rosa Montero quien hizo pública su decisión de donar una parte de su archivo personal a la Biblioteca Nacional de España. Obviamente, quien escribe esto está muy lejos de poner en tela de juicio su decisión. Agradecido como todos por su gesto desinteresado, de igual manera me asaltaron las dudas. ¿Por qué razón la BNE y no, por ejemplo, cualquiera de los archivos históricos de este país? Y no es que dudemos de la capacidad de la BNE para conservar fondos de archivo, claro que no, pero, ¿por qué una biblioteca y no un archivo?

Creo que es momento de que nos paremos a pensar. Reflexionemos, ¿qué estamos haciendo mal desde los archivos para que donaciones como esta -podríamos hablar de decenas durante el último año- terminen en centros en los que, si bien sabrán cómo conservar y difundir, recibirán tratamiento archivístico cero? ¿Estamos transmitiendo bien lo que hacemos, lo que somos? ¿Nos estamos vendiendo bien? Sin ir más lejos, ¿nos estamos vendiendo? Desde la cabecera del sistema de archivos español, ¿mutis por el foro? ¿No habíamos quedado en que creíamos en la archivística posmoderna, en que nos íbamos a mojar? ¿Las propias instituciones no deberían abogar, ser consecuentes y conscientes de la importancia de la especialización en esta profesión? ¿No parecería mucho más oportuna la gestión bibliográfica en bibliotecas y la documental en archivos? En fin, son quizá demasiadas preguntas.

 

Carlos Díaz Redondo

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Jueves, 18 Diciembre 2014 00:00

La fascinante vida de doña Inés Luna

Para todos aquellos que tenemos la suerte de vivir en Salamanca, hablar de doña Inés Luna Terrero es hablar de una de las historias más interesantes que han producido los mentideros de la ciudad. “La Bebé”, pues así la llamaban, ha pasado a la posterioridad como una mujer extravagante, adelantada a su tiempo. Vasta terrateniente, de rancio abolengo, fue quizás el reflejo absurdo de la nobleza provinciana salmantina de principios del siglo XX.

Hija única del abogado e industrial Carlos Luna y Beovide, primer y principal promotor de la electricidad en Salamanca, y de Inés Terrero y Salcedo, descendiente de una ilustre familia enraizada en la vieja aristocracia salmantina y vallisoletana, nació en Bagnères de Luchon (Francia), el 2 de julio de 1885. Algunas crónicas dicen de ella que hablaba siete idiomas, que vestía pantalones sin ningún pudor, que fumaba en público tabaco y otras hierbas, o que tenía como mascota un toro de lidia amaestrado al que llamaba Carasucia… Otras dicen que recorría sus fincas montando a caballo a horcajadas -y según las malas lenguas, a veces desnuda-, que llevaba pistola, que conducía su propio coche, o que mantuvo relaciones con lo más granado de la sociedad de su tiempo en su palacete de “El Cuartón” de Traguntía, al que doña Inés llamaba Liberty House quizás por darse allí ciertas libertades que en otros ambientes eran impensables.

Tras una azarosa vida, falleció en Barcelona en 1953, aquejada, entre otros males, de un cáncer de mama. Al morir sin herederos directos y sin haber otorgado testamento, sus bienes pasaron al Estado, que creó con ellos la Fundación que lleva su nombre, establecida en Salamanca.

Su rico archivo familiar, que se remonta al siglo XV y que se compone de más de 270 cajas, fue depositado en custodia en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca en el año 2009. Una vez tratado y disponible para su consulta, representa una de las mejores fuentes documentales para comprender la economía ganadera y agraria de las dehesas charras.

Ahora, según hemos sabido, el centro convertirá el archivo fotográfico de “La Bebé” en una exposición que no os podéis perder. Para ir abriendo bocas, si estáis interesados en conocer más acerca de esta fascinante mujer, os recomendamos una monografía de Salvador Llopis, que bucea en lo más profundo del archivo personal de doña Inés Luna para rescatar las más extrañas anécdotas:

LLOPIS LLOPIS, Salvador. La prócer dama doña Inés Luna Terrero: sus predecesores y familiares cercanos. Salamanca: Gráficas Cervantes, 2000.

Y si os quedan ganas de más, podéis consultar también la obra audiovisual que el famoso cineasta Basilio Martín Patino pergeñó en torno a su figura:

MARTÍN PATINO, Basilio y FERNÁNDEZ POLANCO, Aurora. Espejos en la Niebla: un ensayo audiovisual. Madrid: Círculo de Bellas Artes, 2008.

 

 Carlos Díaz Redondo

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Siempre que hablamos de patrimonio documental y bibliográfico, de archivos o bibliotecas, es imposible abstraerse de la importancia de la preservación, la conservación y la restauración de los fondos. Aún hoy, cuando la inmensa mayoría de centros cuentan con políticas efectivas que favorecen estas acciones, cada día seguimos viendo desastres con los que es realmente dificultoso lidiar.

No importa si hablamos de grandes colecciones de instituciones o del pequeño fondo documental y bibliográfico que tú, como persona física que desarrolla unas actividades, has comenzado a reunir sin darte cuenta. Las catástrofes son tantas y tan variadas que es necesario tener cuanto menos unos determinados conocimientos básicos.

Pues bien, aquí os dejamos un texto de un maestro en estas artes, Javier Tacón Clavaín, Jefe del Departamento de Conservación y Restauración de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecillas de la Universidad Complutense de Madrid. En él, recurriendo a casos reales, se repasan las principales causas que provocan la desaparición de fondos en archivos y bibliotecas, así como algunos métodos efectivos para la protección y la recuperación de los materiales afectados.

TACÓN CLAVAÍN, Javier.  Los desastres en archivos y bibliotecas: causas, efectos, protección y recuperación. En: Documentos de Trabajo UCM Biblioteca Histórica, 2010, nº 3. Disponible en: http://eprints.ucm.es/10584/1/desastres_DT_2010-3_%282%29.pdf

Carlos Díaz Redondo

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Miércoles, 26 Noviembre 2014 00:00

Del archivo personal al Territorio Archivo

Supongo que a estas alturas, ya todos habréis escuchado hablar de Territorio Archivo. ¿No? No importa. Hoy vamos a tratar de acercaros esta maravillosa iniciativa organizada y producida por la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, a la que recientemente acaba de sumarse el Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Territorio Archivo comenzó su andadura en el año 2011, partiendo de una idea del realizador audiovisual Chus Rodríguez. Su razón de ser no era otra que la de dar con una vía efectiva para poner en común distintos relatos que aportasen sentido a la lectura cultural, social, económica o histórica de un territorio en concreto. Se pretendía, además, facilitar la conservación de la memoria a través de la recuperación de diferente material audiovisual.

Una tarea un tanto compleja, pues debía poner en interrelación dos amplísimos conceptos: el de territorio y el de archivo. Así, como piedra angular de este ambicioso plan, se comenzó a reunir un rico fondo documental, integrado por documentación aportada desinteresadamente por los habitantes –o conservadores domésticos– de seis de los pueblos de la comarca leonesa de Condado-Curueño: Ambasaguas de Curueño, Barrillos de Curueño, Barrio de Nuestra Señora, Castro del Condado, Cerezales del Condado y Devesa de Curueño. Ahora, con la incorporación del Centro de Desarrollo Sociocultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, se suma también el municipio salmantino de Peñaranda de Bracamonte.

De esta manera, documento a documento, memoria a memoria, ha comenzado a construirse una especie de colección facticia en red –un archivo colaborativo, digamos–, cuyas fechas extremas abarcan ya la friolera de un siglo: desde el último tercio del siglo XIX hasta el último tercio del siglo XX. Este archivo permite la lectura sociológica del territorio, con la peculiaridad de que viene cargado además de todas las complejidades que aporta la propia historia del ser humano. A esto es necesario sumarle la victoria en la batalla de la pervivencia –al menos digitalmente hablando– de todo tipo de materiales reunidos: documentos procedentes de archivos personales y familiares que, de otra forma, terminarían perdiéndose en el tiempo con toda seguridad.

Territorio Archivo, que cuenta asimismo con la colaboración de un grupo de investigación formado por autoridades en diferentes especialidades –archivística, documentación, visualización de datos, estructuración de la información, estudios culturales o teoría de la imagen–, viene acompañado de una serie de actividades, que en el marco del proyecto se han denominado activaciones. Animaos y pasaos por su página web: www.territorioarchivo.org. Merece la pena descubrirlas y participar.

Desde este espacio, felicitamos a la Fundación Cerezales Antonino y Cinia y a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Sin iniciativas como esta, pensad, ¿hacia dónde iría nuestra memoria como archivo que somos, como territorio que exploramos cada día?

 

Carlos Díaz Redondo

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