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El proyecto “Conservación y restauración del fondo antiguo y patrimonial” tiene como objetivo salvaguardar el material documental histórico que por su importancia constituye no sólo un valor patrimonial para el Poder Judicial, sino también para todo el país. Como parte de este proyecto, este mes el Juzgado de Ovalle (Chile) ha puesto en marcha un programa de conservación preventiva para documentos judiciales, expedientes, libros de tribunales, etc. del período anterior al año 1900. El objetivo es preservar este material por su gran valor patrimonial e histórico para el país.

La conservadora que realizó la tarea, María Cristina Barros, resumió su tarea como el desempeño de tareas de limpieza de las unidades y su conservación mediante cintas especiales de algodón. Estos procedimientos técnicos asegurarán su conservación y protegerán los documentos (volúmenes, legajos) del deterioro material.

Además, este proyecto también contempla la digitalización de fondos para facilitar la consulta, además de trabajar en un “Manual de conservación preventiva de documentos” para su aplicación en tribunales, para así formar al personal de biblioteca de la Corte Suprema sobre mantención patrimonial.

Como ya hemos reflexionado en noticias anteriores, es vital poner en marcha estos porgramas de conservación y concienciar tanto al personal, como el poder judicial o a la sociedad de la importancia de esta operación para asegurar la memoria histórica del país, aunque la realidad en los archivos esté muy lejos de esta utopía.

 

Beatriz Pena

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Martes, 07 Abril 2015 00:00

Libro de oraciones de Düzdidil

Este libro de oraciones, lujosamente decorado, fue encargado hacia 1844 para Düzdidil, la tercera mujer en el harén del sultán otomano Abdülmecid I (reinó entre 1839 y 1861). El motivo del encargo fue trágico: la mujer, de 19 años, había sido víctima de la epidemia de la tuberculosis que entonces azotaba Estambul. Como correspondía a su posición, el libro de oraciones estaba ricamente adornado. Contiene 33 suras del Corán (nombre que recibe cada uno de los 114 capítulos en los que se divide el Corán, libro sagrado del Islam), 80 oraciones de petición y alabanza, y 61 miniaturas.

El estilo rococó del manuscrito corresponde al gusto otomano de la época. Un artista llamado Hüseyin creó las emotivas ilustraciones del apéndice, que muestran vistas de los lugares sagrados de La Meca y Medina, así como las reliquias del Profeta que se conservaban en el palacio Topkapi (es decir, su alfombra de oración, el rosario, el palillo de dientes y los estandartes). Además, se representan muchos otros objetos de la creencia islámica popular, como la espada de Ali llamada Zulfiqar, la huella del Profeta y el sello de Salomón.

Puede acceder a la digitalización del libro de oraciones de la princesa otomana haciendo clic aquí. Esta joya bibliográfica se custodia actualmente en la Biblioteca Estatal de Baviera (Bayerische Staatsbibliothek - Bavarian State Library) y también se encuentra disponible en la Biblioteca Digital Mundial (ver aquí) .

 

Kary Hernández López

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El monte Sinaí o monte Horeb es una montaña situada al sur de la península del Sinaí, al nordeste de Egipto, entre África y Asia, y es el lugar donde, según la Biblia, Dios entregó a Moisés los Diez Mandamientos. Por lo tanto, se trata de una zona sagrada y venerada por judíos, musulmanes y cristianos, siendo uno de los rincones más profundamente religiosos del planeta.

Desde la época de Santa Helena ha sido identificado con Jabal Musa o Gebel Musa, nombre árabe que significa monte Moisés, nombre que comparte con otros montes como el monte Musa, en las proximidades de Ceuta. En él se ubica el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí, o Monasterio de la Transfiguración, dependiente de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2002.

El monasterio tiene gran importancia debido a su antigua y valiosa biblioteca que guarda la segunda colección más extensa de códices y manuscritos del mundo, sólo superada en número de ejemplares por la Biblioteca Vaticana. Contiene unos 5.000 libros sagrados, entre los cuales se incluyen 3.000 manuscritos griegos, 700 árabes, 266 sirios, 86 georgianos y 80 textos eslavos, así como muchos otros armenios, latinos, persas, polacos, etíopes y coptos.

Algunos de los manuscritos son incluso más antiguos que el propio monasterio, y varios de los manuscritos griegos se remontan al período bizantino temprano. Inicialmente, se encontraba entre ellos el Codex Sinaiticus, uno de los más antiguos e importantes manuscritos bíblicos -en griego- datado posiblemente de la mitad del siglo XV, y que hoy en día se halla en el Museo Británico de Londres.

Los manuscritos en lengua árabe comprenden más de 700 pergaminos y códices y unos 1.400 registros en papel y pergamino, el más antiguo de los cuales es el Codex Arabicus, que data del siglo IX.

La colección de manuscritos contempla también el Codex Syriacus, un texto sirio de los evangelios escrito en el año 400. La Biblioteca destaca también por su colección única de documentos oficiales, algunos de los cuales se desenrollan en varios metros.

Entre 1949 y 1950, la mayoría de los manuscritos fueron microfilmados por la Fundación Americana para el Estudio del Hombre, en representación de la Biblioteca del Congreso en Washington, DC, y con la ayuda de la Universidad de Alejandría.

En 1975, unos trabajadores, al picar accidentalmente una pared, descubrieron más de 3.000 manuscritos, entre los que se encontraban textos bíblicos antiguos, algunas partes desaparecidas del Codex Sinaiticus, cincuenta códices incompletos, diez prácticamente completos y otros textos griegos en escritura uncial, que arrojaron nueva luz sobre la historia de la escritura griega. Además, se encontraron numerosos documentos en varias lenguas semíticas, afroasiáticas e indoeuropeas datadas del siglo VI y anteriores.

En el complejo se encuentran obras de arte únicas, entre las que se encuentran mosaicos, iconos rusos y griegos, pinturas encáusticas, ornamentos religiosos, cálices y relicarios. Entre los iconos que guarda el monasterio se encuentran algunos de los más antiguos del mundo, datados de los siglos V y VI.

Cabe destacar el Pantocrátor del Sinaí, del siglo VII, el libro de la escalera del divino ascenso, un icono del siglo XII del libro de San Juan Climacus, o el icono más antiguo sobre un tema del Antiguo Testamento. Se ha ideado un proyecto para catalogar las obras de la biblioteca del monasterio.

La colección de más de 2.000 iconos se encuentra expuesta en una galería especial, el Museo de los Iconos. En ella están representadas casi cada una de las escuelas de la iconografía bizantina desde el siglo VI hasta el siglo XVIII, e incluye muchos iconos que escaparon de la destrucción que se llevó a cabo durante el período iconoclasta, siglos VIII y IX. Entre los trabajos más interesantes se halla una representación de San Pedro pintado en estuco, la misma técnica de cera coloreada utilizada para los retratos de al-Fayyum, muchos de los cuales pueden verse en el Museo Egipcio de El Cairo.

El monasterio también se hizo famoso como centro de pintura de iconos bizantinos, y todavía hoy existe allí una escuela de pintura de iconos.

Si desea ampliar información acerca de la rica documentación (disponible en griego, árabe e inglés) que se custodia en este lugar tan sagrado, puede acceder a ello en el  siguiente enlace.

 

“El camino hacia la cima es, como el viaje a uno mismo, una ruta en solitario”. Alessandro Gogna

Kary Hernández López 

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La República Islámica de Afganistán es un país situado en el corazón de Asia, entre el subcontinente indio y Oriente Medio. En este estratégico lugar del continente asiático fueron hallados unos manuscritos en hebreo que fueron adquiridos más tarde por la Biblioteca Nacional de Israel y que han sido comparados en importancia con el descubrimiento, en el siglo XIX, de la Genizah del Cairo.

Entre los documentos hallados en unas cuevas del país afgano, se han identificado comentarios de la ley hebrea, documentos comerciales y cartas de más de mil años de antigüedad. Apareció correspondencia de Saadia Gaón (quien fuera a mediados del siglo X jefe de las academias rabínicas de Babilonia), comentarios bíblicos, cartas personales y registros financieros. Hay también documentos que fueron testigo de las actividades comerciales a lo largo de las varias rutas de la “Ruta de la seda” que conectaban Europa con Oriente.

De acuerdo a la ley hebrea, no se destruyen escritos que contengan los nombres del Señor, porque se consideran un tesoro. Una copia de la Torá (texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo israelita que constituye la base y el fundamento del judaísmo) no es apta para lectura si una sola letra está dañada, pero  no se puede tirar. Son, por tanto, documentos que merecen gran respeto. Los rabíes del Talmud (obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones y dichos, parábolas, historias y leyendas) fijan como jurisprudencia que han de ser enterrados en un cementerio judío o guardarlos en una “Genizah” (depósito que tienen las sinagogas y yeshivot dedicado a almacenar los manuscritos y material sagrado que queda en desuso). Esto no se efectúa con el fin de conservarlos, sino de evitar que cualquier escrito que contenga el nombre divino sea tratado de manera indigna. La práctica llevó a depositar en lugar seguro no solamente manuscritos de la Torá, sino también sus comentarios, los tomos de Talmud, libros de rezos, respuestas rabínicas a temas concretos y todo documento escrito en letras hebreas, cartas y contratos, aunque eventualmente se trate de transliteraciones de cualquier otro idioma, escrito en letras hebreas.

El descubrimiento de este archivo, que ya se conoce como “la Genizah afgana”, ha sacudido al mundo de los eruditos que estudian manuscritos antiguos y al de los comerciantes que los compran y venden. La Biblioteca Nacional de Israel no quiso revelar el precio de su compra, solamente se sabe que las negociaciones de adquisición se demoraron alrededor de un año.

La Biblioteca Nacional de Israel ha prometido digitalizar los hallazgos y alojarlos en la página web oficial de la Bibliotecapara que todos podamos verlos y estudiarlos.

 

 

“Esta es la primera vez que tenemos una evidencia física y real de la vida judía en el ámbito de la cultura iraní durante la Edad Media. Estamos analizando veintinueve piezas en idioma persa con caracteres hebreos, persa en caracteres árabes, árabe en caracteres arábigos y en caracteres hebraicos”.

 

Prof. Haggai Ben Shammai

 Director académico de la Biblioteca Nacional de Israel

 

Cari Hernández López

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La Biblioteca Nacional depende del Ministerio de Cultura y cumple las funciones pertinentes en el área de normativas, conservación y preservación, estadísticas de bibliotecas, desarrollo de las mismas, préstamo interbibliotecario y trabajo de desarrollo de bibliotecas. Es un maravilloso edificio histórico y requiere mayor número de fondos y ayudas para su restauración y modernización. Su rol central en la red CASLIN (The Czech and Slovak Library and Information Network), Red de bibliotecas y información de la República Checa y Eslovaquia, está experimentando una revisión y redefinición, permitiendo mejorar el acceso a los servicios y a las  nuevas iniciativas para la retro conversión y digitalización de obras. La tarea de automatizar la biblioteca y la bibliografía nacional pide una mayor reflexión sobre los flujos de trabajo, sobre desarrollo profesional de la plantilla así como sobre cooperación nacional e internacional.

Sobre estos frentes la plantilla de la Biblioteca Nacional está trabajando con determinación, repartiendo sus experiencias con la comunidad profesional regional y nacional. Fruto de ese esfuerzo podemos hoy, disfrutar de la digitalización de obras tan fascinantes como los manuscritos árabes que conforman una de las colecciones más majestuosas de ésta biblioteca.

La colección de manuscritos árabes conservada en la Biblioteca Nacional de la República Checa comprende 200 títulos. Formando parte de la colección de manuscritos orientales, en especial persas, turcos e indios.

La colección de manuscritos está formada por unos 1.200 volúmenes, de los que más de la mitad son manuscritos indios que, en su mayor parte, están escritos sobre hojas de palmera.

La Biblioteca Nacional poseía un pequeño número de manuscritos orientales en el siglo XIX, que ingresaron en la época en que Pavel Josef Šafařík fue su director. En las décadas de 1920 y 1930 se adquirieron numerosos manuscritos orientales. De esta época data la primera lista de esos manuscritos conservada, que es bastante imperfecta. Sólo se llevó a cabo una catalogación más pormenorizada a finales de la década de 1990.

Entre las diversas ramas de la actividad humana de que tratan esos manuscritos árabes figuran la lógica, las matemáticas, la religión, la política, el derecho, la astronomía, la medicina, las ciencias naturales y la literatura.

El nuevo catálogo, editado en CD-ROM por Albertina Praha, representa la primera lista de esos manuscritos publicada hasta la fecha. Hubiera sido casi imposible llevar a cabo la catalogación y digitalización de los manuscritos árabes antiguos sin el apoyo del Ceskoslovenska obchodni banka.

Acceso a los manuscritos: http://www.unesco-ci.org/photos/showgallery.php/cat/531

 

 

Cari Hernández López

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Jueves, 26 Febrero 2015 00:00

Conservación de vinilos y casetes

Se estudia la historia de los soportes vinilo y casetes así como su conservación y restauración. Se analiza su evolución a lo largo de la historia así como los pasos y materiales implicados en su elaboración. Además, se destaca la importancia de los métodos y procedimientos para la conservación y restauración de ambos soportes.

 

Bea Pena

 

PENA RODRÍGUEZ, Beatriz. Conservación de vinilos y casetes [en línea]. En: ArchivPost. Salamanca: Asociación de Archiveros de Castilla y León, 2015. Disponible en: http://acal.es/index.php/archivpost-a-fondo/item/1664-conservacion-de-vinilos-y-casetes

 

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El Programa Memoria del Mundo (Memory of the World Programme) es una iniciativa internacional propulsada y coordinada por la Unesco desde 1992 con el fin de procurar la preservación y el acceso del patrimonio histórico documental de mayor relevancia para los pueblos del mundo, así como también promocionar el interés por su conservación entre los estados miembros.

La colección de la que hablamos hoy (colección Bašagić) contiene manuscritos únicos y obras fundamentales de la literatura científica y de las bellas letras del Islam medieval, que abarcan desde el siglo XII hasta el siglo XIX, así como libros impresos de dos siglos, publicados a partir de 1729.

Los 284 volúmenes manuscritos y los 365 volúmenes impresos ilustran los más de mil años de evolución de la civilización islámica, desde sus orígenes hasta el inicio del siglo XX. Safvet-beg Bašagić –coleccionista, hombre de letras, periodista, poeta, traductor, profesor, bibliógrafo, conservador de un museo y político– fue un intelectual bosnio que preservó en esta colección una imagen de la literatura bosnia y del patrimonio literario musulmán. Su colección de manuscritos y libros impresos islámicos comprende obras árabes, persas y turcas, así como textos serbios y croatas raros escritos en caracteres árabes.

La propia historia del viaje de la colección Bašagić de manuscritos y libros impresos islámicos es dramática, y su final, casi increíble. Safvet-beg Bašagić intentó preservar la colección en un lugar más seguro que los Balcanes de su época. En la agitación de la turbulenta evolución de las naciones balcánicas en los siglos XIX y XX, su valiosa colección terminó por encontrar un lugar seguro en la Biblioteca de la Universidad de Bratislava. Lamentablemente, la posterior evolución histórica del territorio de Bosnia y Herzegovina confirmó lo acertado de su previsión. Tras la destrucción de las colecciones de la Biblioteca de Sarajevo en un incendio durante el conflicto de la ex Yugoslavia, la colección Bašagić se ha convertido en un corpus, solitario y de enorme valor, de monumentos preservados de la cultura bosnia musulmana y de la cultura islámica en general en el contexto de Europa.

La Biblioteca de la Universidad de Bratislava ha adoptado medidas importantes para proteger los documentos de la colección Bašagić, acordes con su valor e importancia. La colección ha sido evaluada profesionalmente en su totalidad por científicos checos y eslovacos, y se pone sumo cuidado en su almacenamiento y utilización con fines científicos. La Unesco incluyó la colección Bašagić en el Registro “Memoria del Mundo” en 1997. A fin de proteger adecuadamente los documentos originales y, de ese modo, preservarlos para las generaciones futuras, y además permitir que el público los utilice, la Biblioteca ha decidido digitalizar la colección y publicarla en formato electrónico. Fruto de esa decisión, la Unesco ha creado un portal web con ejemplos de las ilustraciones, el arte caligráfico y las encuadernaciones de los manuscritos, así como descripciones bibliográficas de las diversas obras en la lengua oriental original y en inglés, junto con imágenes digitalizadas del principio y el final del texto. Puede consultar los manuscritos digitalizados a través del siguiente enlace:

 

Basagic's Collection of Islamic Manuscripts in the University Library of Bratislava

Cari Hernández López

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Martes, 10 Febrero 2015 00:00

Plagas y enfermedades de los documentos

Los factores de alteración son un gran problema para la conservación de documentos. En este vídeo se explican los principales agentes que atacan los fondos de los archivos.

  • Hongos y bacterias

Hay más de 200 especies de hongos que atacan archivos y bibliotecas, siendo entre ellas los más conocidos el aspergillus y el penicillium. Producen manchas amarillentas o pardo oscuras, redondas que se van extendiendo y contagiando a todos los demás archivos.

Las bacterias más conocidas en archivos son cytophaga, y cellvibrium. Son atraídos por los papeles de celulosa. Una vez instalados, producen ácidos que degradan el papel y las tintas. Rompen la cadena de la celulosa, también degradándola.

  • Insectos

Los más peligrosos son los anóbidos (escarabajo stegobium paniceum) que se come la celulosa y deja agujeros circulares pequeños en el papel y el conocido pececillo de plata, que se siente atraído sobre todo por madera, cartón y papeles.

  • Degradación de tintas

Aparte de todas estas infestaciones, también atacan seriamente a los documentos la degradación de las tintas. Especialmente las tintas ferrogálicas, que tienden a oxidarse y generan ácidos que dañan el papel.

Se deben establecer planes de conservación para combatir estos factores, por lo cual es importante conocerlos bien primero, para saber como actuar.

 

Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=c

 

Beatriz Pena

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Los manuscritos de Sana'a (Yemen) hacen referencia a los manuscritos más antiguos del Corán que existen hoy en día en el mundo.  Fueron descubiertos junto a otros fragmentos del libro sagrado del Islam (que para los musulmanes contiene la palabra de Dios revelada al profeta Muhammad), en Yemen (1972) durante la restauración de la Gran Mezquita de Sana'a, dañada a causa de la lluvia. En Sana'a llueve poco, pero cuando lo hace, en la época de los monzones, diluvia. Y ese año fue especialmente duro. Un trabajador encontró en un hueco entre el techo y el tejado, en el lado oeste de la mezquita, una montaña de documentos que resultaron pertenecer a 950 Coranes de los comienzos del Islam. La mayoría de ellos eran textos escritos en pergamino en los siglos VII y VIII, una época decisiva para la configuración definitiva del Islam, un tiempo al cual pocos manuscritos coránicos han logrado sobrevivir. Por lo que su estudio, podía confirmar o negar el axioma islámico de que el Corán no ha sido modificado desde que se escribió por primera vez hasta hoy.

Sometidos a un profundo tratamiento de restauración, ordenación y clasificación de más de 15000 fragmentos de pergamino (correspondientes a unas 1000 unidades codicológicas distintas del Corán, todas ellas incompletas) se optó por asignarles una signatura cuyo primer criterio de clasificación fue, precisamente, el de número de líneas por página. A ello se une, en segundo lugar, la longitud máxima, en centímetros, de las líneas de una página y, en último lugar, el número de ejemplares existentes que comparten los mismos criterios.

Además del tipo de letra normal, en tinta marrón con las correspondientes marcas silábicas en rojo y azul, hay otra, mucho más elaborada, donde se marca el contorno de las letras y se rellena con tinta de oro. El resultado final es ciertamente magnífico, de gran riqueza y elegancia, armonizado con una preciada caligrafía. Es evidente que esta técnica caligráfica lleva implícito un deseo por engrandecer la misma palabra revelada, ornamentándola en grado máximo, reforzado esto por el hecho de no poder incluir imágenes ni elementos extraños que alteraran el carácter sagrado del mensaje divino (la propia palabra revelada se enriquecía con la rica tinta de oro).

Después de una ardua deliberación, se autorizó un proyecto especial financiado por la sección cultural del ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federal de Alemania, para restaurar y catalogar los manuscritos del tesoro de Yemen. Después de la firma de un acuerdo bilateral  entre Alemania y el Gobierno de la República Árabe de Yemen, los manuscritos árabes fueron restaurados y catalogados. Gracias a ese sincretismo entre ambos países, hoy, la Unesco ofrece los manuscritos digitalizados en alta definición en su página web. Puede acceder a ellos a través de los  siguientes enlaces web:

Los manuscritos de Sana'a  ilustran la evolución de la caligrafía árabe, plasmada en este bello conjunto de documentos pertenecientes a la Organización Yemení de Antigüedades y Manuscritos. Es de vital importancia recordar que el patrimonio cultural de Yemen surge con un legado documental de miles de manuscritos que han conformado el pensamiento, la historia de un patrimonio, así como las tradiciones de pueblos enteros de Yemen. Desafortunadamente, debido a la ausencia de medios apropiados de conservación, orientación y a una popularización deficiente del conocimiento, la preservación y la transmisión de este patrimonio está actualmente en peligro.

 

Cari Hernández López

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Tombuctú es una ciudad cercana al río Níger, en la región del mismo nombre, en la República de Malí. Su situación geográfica hace de la ciudad un punto de encuentro entre África occidental y las poblaciones nómadas beréberes y árabes del norte. Tiene una larga historia como punto estratégico comercial al actuar como intersección de la ruta mercantil transahariana de norte a sur.

Pero la ciudad, además, cuenta con un patrimonio rico y diverso y un pasado fascinante, pues posee un gran archivo de textos escritos a mano en lengua árabe y en lenguas africanas producidos entre los siglos XIII y XX. Su fondo documental y bibliográfico constituye un valiosísimo depósito de toda la producción académica de África occidental y el Sahara. Reconociendo su importancia como sitio representativo de la arquitectura africana y de su pasado académico, la Unesco declaró Tombuctú Patrimonio de la Humanidad en 1990.

Actualmente es innegable que su patrimonio documental se encuentra algo deteriorado, debido a la destrucción del patrimonio cultural de la ciudad. Una serie de sucesos que tuvieron lugar en la ciudad histórica de Tombuctú (Malí) entre el 30 de junio de 2012 y enero de 2013 y que fueron perpetrados por grupos radicales. La destrucción se produjo en el marco de la Rebelión Tuareg de 2012, cuando la ciudad cayó en manos de varias organizaciones extremistas, al tiempo que el Estado de Malí perdió el control de ésta y de extensos territorios del país.

Se destruyeron mezquitas, bibliotecas, mausoleos y otros edificios históricos de la ciudad, además de miles de manuscritos preislámicos y medievales que en ellos se guardaban. Los textos, considerados tesoros de sabiduría, hablaban del Islam, pero también de astronomía, música, anatomía o botánica.

Por ello, se está llevando a cabo un importante proyecto financiado por Luxemburgo, cuyo objetivo es garantizar la protección y el acceso general al gran patrimonio cultural manuscrito que se encuentra en colecciones tanto públicas como privadas de la zona. De su época de esplendor se conservan en Tombuctú y sus alrededores entre 180.000 y 300.000 manuscritos, según las estimaciones, sobre todo en casas particulares, aunque desde los ochenta han abierto algunas bibliotecas públicas y privadas subvencionadas.

Cerca de 9.000 obras reagrupadas en el Fondo Katí fueron escritas por musulmanes expulsados de la península ibérica a finales del siglo XV, y narran la vida de ciudades españolas como Toledo o Córdoba. Estos manuscritos constituyen para Tombuctú y para Malí una fuente de legítimo orgullo, un tesoro celosamente guardado. La importancia de los manuscritos árabes para las gentes de Malí es tan real que todos los escritos en caracteres árabes presentan un personaje coronado.

La investigación y la traducción de los manuscritos de Tombuctú aún continúa en la actualidad. Sin embargo, el alcance del proyecto se está ampliando para abarcar culturas escritas de otras partes del continente africano. El proyecto, respaldado por la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT) se dedica a investigar varios aspectos de la escritura y la lengua de las obras manuscritas de Tombuctú y sus aledaños, siendo conscientes de que la formación de jóvenes investigadores es una parte integral de su trabajo.

Si está interesado en saber más sobre el proyecto de los manuscritos de Tombuctú, haga clic aquí

 

 

«El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios sólo se encuentran en Tombuctú».

Proverbio maliense

 

 

Cari Hernández López

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